viernes, noviembre 17, 2006

Desalmado

Era un día de esos que no tienen por qué ser recordados cuando de repente pasó. Estaba yo haciendo ese tipo de cosas del día a día cuando decidí chequear el correo electrónico. Hacía un par de días que no lo hacía y suponía que tendría algún mensaje nuevo.
Ya sentía esa leve pero reconfortante emoción que se siente antes de comprobar si efectivamente tienes correo nuevo y de quien y por qué motivo… cuando pasó.
No me preguntéis por qué, yo tampoco lo se. Pero mi contraseña de siempre no lo abría. Comprobé que no la estaba escribiendo en mayúsculas, pero no era eso. Me concentré como no lo había hecho en años para teclear letra a letra la palabra secreta, pero no era eso. El problema no era yo. Aun me quedaba una esperanza, acudir a la pregunta secreta que no había usado nunca y que ya no recordaba porque tenía la dirección desde hacía por lo menos cinco años. Cliqué en el resorte indicado y me encuentro con que la pregunta era el nombre de mi madre. Eso me tranquilizó, no recordaba haber puesto esa pregunta en concreto pero estaba seguro de saber la respuesta, pues no. Después de llamar a mi madre para asegurarme de que no me había estado engañando todos estos años tuve que asumir que me habían chuleado mi dirección de correo electrónico y con ella todos mis contactos, toda esa pila de emails guardados y lo peor de todo, esos emails nuevos que tal vez nunca llegue a poder leer.
Y de repente esa sensación de pérdida tan difícil de asimilar.
Ya sólo me quedaba protestar, y lo hice, pero de momento el señor Microsoft se empeña en dudar que mi yo físico y mi yo virtual sean realmente el mismo y no me quiere devolver mi dirección. Como si el que no fuese de fiar fuese yo…
Estoy tratando de superar la pérdida, pero siento como si me hubiesen arrancado una parte de mi ser, mi yo virtual. Estoy convencido que en alguna de las definiciones de alma entraría perfectamente eso que yo siento que he perdido. Hoy en día si no existen en la red de redes has dejado de existir a muchos niveles.
Así que me he convertido en una especie de Drácula desalmado que lucha contra Microsoft sin ya nada que perder. Aún no he mandado ninguna carta anónima amenazadora de muerte a Bill Gates pero debería ser el siguiente paso.
Porque… ¿Qué más puedo hacer?

martes, octubre 17, 2006

Escribir, escribir, escribir...

Es de noche, de eso estoy seguro. Fuera llueve y hace frío, que ya era hora por cierto. Aquí en cambio no se está mal.
Alguien me dice casi por casualidad que hay un sitio donde puedes escribir tus cositas y que la gente las lea. De repente descubro que me estaba durmiendo cuando esa noticia me despeja un poco.
Lo confieso, sufro incontinencia. Tal vez no manche los pantalones, pero si que soy incapaz de contener otras cosas. Un sitio donde escribir lo que me venga en gana parece estar hecho para alguien como yo.
A quien no le guste que no mire, pero yo me pienso pasar por aquí de vez en cuando a dejar mis deposiciones. Para mi es una necesidad, estoy enganchado al reto del papel en blanco.
Y si a alguien le da por pasarse por aquí, leer algo y encima comentarme algo… probablemente me emocione.
Ahora que lo pienso… ¿Estoy hablando sólo o hay alguien ahí?